
El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, tomó posesión este viernes en Cali con un discurso marcado por la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el acercamiento a Estados Unidos Abelardo de la Espriella ya es oficialmente presidente de Colombia. Este viernes 7, el nuevo mandatario asumió el cargo por un periodo de cuatro años, en una ceremonia celebrada en Cali, rompiendo con la tradición política del país, y que estuvo cargada de simbolismo. La decisión de De la Espriella de trasladar la ceremonia a Cali no es casual. La ciudad ha sido duramente golpeada en los últimos años por la violencia y los ataques de grupos armados, sin embargo, su presencia no es del todo bien recibida en una ciudad históricamente bastión de la izquierda. Subido a un escenario, el ultraderechista reforzó su mensaje: una política de seguridad basada en la confrontación directa con las organizaciones criminales. «Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», afirmó el mandatario, dejando claro que enfrentará «sin tregua al narcoterrorismo», descartando continuar con las negociaciones de paz con los grupos armados. «La opción de diálogo está completamente agotada», insistió. Después del acto protocolario ante el Congreso, De la Espriella se trasladó en helicóptero hasta una guarnición militar de Cali, donde pronunció un segundo discurso ante cientos de uniformados, acompañado por cuatro tanques de guerra y dos helicópteros. El nuevo presidente se vio obligado a celebrar su investidura entre un impresionante dispositivo de seguridad. La ciudad de Cali se blindó durante varios días con unos 11.000 militares y un sistema especial de vigilancia antidrones. «La ciudad está completamente blindada, ante el temor de un ataque. No pueden entrar ni salir vehículos, ya que la semana pasada se encontraron explosivos en una caminoneta aparcada en la ciudad», explicaba en antena el corresponsal de RFI en Cali, Rodrigo Sedano. Un despliegue que muc
Fuente: Tal Cual — Ver nota original